Ni corto ni perezoso, decidí ir en su búsqueda.
El resultado, una mañana de bicimontañismo. 15 kilómetros de ruta, la mitad de ellos porteando o subiendo riscos. La otra mitad, recogiendo sorpresas.
Llegando a Grazalema, temprano, sonaba en la radio esta canción. Era la primera vez que la escuchaba. Me dio buenas sensaciones para empezar la ruta.
La salida desde el camping de Grazalema me regalaba la primera cuesta para llegar al Boyar: El sendero de los charcones
Del Boyar, primer porteo hasta el puerto de las Presillas.
Una vez arriba del Puerto, ufff, mar de piedras. La montaña enseñaba sus dientes.
Siguiendo la Ladera de Navazuelos fríos para llegar al Dornajo.Del Dornajo había que superar esa pared que se ve a la derecha. Era el único paso posible.
Desde arriba, la subida... al fondo, la Sierra del Pinar.
El Simancón me vigilaba

Y a la derecha, el Reloj
Había que seguir, y menudos senderos.
Algún tramo amable, me permitía relajarme....
..bueno, cuando no me veía obligado a portear...
Subidas, bajadas, subidas, bajadas...
Este sendero salía a la derecha y bajaba. Pero eso será otra historía. Hoy no tocaba.
Cada metro que avanzaba era un disfrute, increible.
El lapiaz.
Arriba ... arrrrr ¡¡¡....
10 kilómetros y mil metros de ascenso acumulado.
¿es o no es bicimontañismo?
Si no fuera por esos tramos en bajada...
Como éste
O subidas ciclables como ésta... y al mirar la vista atrás...
Grazalema estaba próxima, relativamente, y bueno, empezaba a verse mas vegetación, pinos en su mayoría

La Charca verde, a la vera del Simancon...
Estaba muy cansado, pero todavía me sentía con fuerzas y ganas de disfrutar
Bajar la guardia podía equivaler a un buen golpe..las piedras esperaban agazapadas cualquier fallo.
La ruta parecía no tener fin. Afortunadamente, los últimos kilómetros eran en bajada.
Y que bajadas ¡¡
Me queda muy poco. Mi dirección, hacía el Camping...
Tras pasar una curva vuelvo a ver el puerto de las Presillas. Esta vez desde el este.
WOW, Presillas, llano del Endrinal y Peñón grande... y mi sendero.
Pero grande que es el peñón, no?

El último kilómetro hasta el camping me llevó por una zona pedrolera con bastante juego. Todavía tenía
reservas para un última sonrisa.
Y bueno, parada,... y fonda.

Un recorrido, intenso, duro. 15 kilómetros de pura emoción.
Más que una ruta, un día de bicicleta para recordar en las tardes de lluvia...y seguir soñando...
































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