lunes, 11 de febrero de 2013

Acarreando piedras



Este fin de semana estuve haciendo cosas serias.


No hubo tiempo ni para paseos por el campo, ni para perder el tiempo acostado. Esto último nunca lo hago, aunque siempre me digo que algún sábado o domingo me gustaría estar dormido hasta mediodía, y no que a las 7.00 o 7.30 h se me abren los ojos, esté cansado o no. O bien el despertador hace su trabajo para salir de madrugada para buscar una nueva ruta.

Las tardes fueron provechosas, como siempre.

Bueno, pues a lo que iba. Estuve acarreando piedras. ¿acarrear piedras?

Si, haciendo esas cosas que hacen que tu vida sea más sólida, que tu futuro sea más seguro, y bueno, además son esas tareas que, nadie puede hacer por tí. O no quieres que nadie las haga por tí.

Son cosas serias, no son divertidas. Son duras e incluso llegan a doler en algún momento, pero tengo que decir que me dejaron en un estado de tranquilidad, de paz, como hace tiempo no me sentía.

Entonces recordé esta pequeña historia que me envió por email mi amigo Arturo, desde Filipinas. Si, desde Filipinas, aunque eso,... es otra historia...

El cuento es este:

Cierto día un maestro estaba dando una charla a sus alumnos.

Estos no dejaban de alborotar. Así que después de conseguir trabajosamente que se callasen, dijo: - Quiero hacerles un pequeño examen.- De debajo de la mesa sacó una jarra de vidrio de buen tamaño, y la puso sobre la mesa, luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y comenzó a colocarlas una por una dentro del jarrón.

Cuando el jarrón estaba lleno hasta el tope y no podía colocar las rocas, preguntó al auditorio: ¿Esta lleno este jarrón? Todos los asistentes dijeron - Si... Entonces dijo: -Están seguros? ... -Si, respondió la audiencia.

Sonriendo sacó de un cajón un balde con piedras mas pequeñas, y comenzó a colocarlas una por una en el jarrón en los huecos que había, sacudiendo sucesivamente el jarrón, allanando y buscando sitio, hasta que todas las piedras quedaron bien acomodadas en los huecos dejados por las piedras grandes.

Cuando había hecho levantó la vista y preguntó de nuevo a los alumnos: -¿ Y ahora, Esta lleno este jarrón? En el auditorio se cruzaron las miradas, y sobre un ligero murmuro uno de los asistentes levantó la voz y respondió: - Probablemente no.

Si así es.-contestó el profesor- y de debajo de la mesa sacó un balde con arena y comenzó a echarlo en el jarrón hasta que la arena se acomodó entre las piedras grandes y pequeñas.

El maestro preguntó una vez más ¿Esta lleno este jarrón? Esta vez varias personas respondieron a coro: No!

-Muy bien, esa es la respuesta! contestó y está vez sacó de debajo de la mesa una botella de refresco. Comenzó a echar el líquido al jarrón que contenía las piedras grandes y pequeñas y arena ,hasta que estuviera lleno.

Cuando terminó miró al auditorio y una vez mas preguntó: ¿ Esta lleno el jarrón? A lo que todo el mundo respondió: Si.

¿Cual creen que es la enseñanza de esta demostración?-preguntó al auditorio.

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: -La enseñanza es que no importa que tan lleno esté tu horario, si lo intentas siempre podrás incluir mas cosas, como tomarte algo con tus amigos-.

No! Esa no es la enseñanza. Replicó el profesor. La verdad es que esta demostración nos enseña lo siguiente:


Las piedras grandes pueden ser tu trabajo, tus estudios, tu familia, tus hijos, tu salud, tus amistades...

Las piedras medianas son la prosperidad, la comodidad, los idiomas, nuevas habilidades, el ocio...

La arena, pues cambiar de coche, comprar ropa, adquirir el último modelo de teléfono, un nuevo aparato electrónico para el ocio, unas nuevas gafas de sol,...

El líquido, pues ese tiempo que pasas de ocio, sin hacer nada productivo, sentado, hablando, disfrutando de una manera indolente, de la vida.

Si no pones las piedras grandes PRIMERO, difícilmente podrás ponerlas en ningún otro momento. Si empiezas con el líquido, con la arena o las piedras medianas, llegará un momento que no tendrás oportunidades para conseguir ese hueco para las piedras grandes, que son las que darán consistencia a tu vida.

¿Cuales son las piedras grandes en tu vida? ¿Cual es ese proyecto que deseas poner en marchar? ¿Tiempo con tu familia? ¿ese viaje?

Recuerda poner estas piedras grandes primero o luego no encontrarás lugar para ellas.

Así que hoy en la noche o mañana al despertar, cuando recordéis esta pequeña anécdota, pregúntate a ti mismo: ¿Cuales son las piedras grandes en tu vida? y corre a ponerlas primero en tu jarrón.

¡A buscar piedras grandes!

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