El Sol sale cada mañana, minutos antes minutos después, según nos acerquemos o alejemos del solsticio. Nada es, aunque lo parezca, igual cada día.
Ni siquiera el Sol repite la hora de salir, mirando el horizonte, vemos lentamente levantarse el disco de fuego, y nos recuerda que todo fluye, que todo cambia, que todo evoluciona, para seguir igual, o no.
Sobre él manda las leyes de la física, no puede escapar de su órbita, no puede alejarse o acercarse a la tierra según sus deseos, si los tuviera. Afortunadamente para nuestro mundo tal como lo conocemos, el astro rey es un prisionero de si mismo, nuestro mundo un prisionero de su órbita y como ellos, nosotros somos prisioneros de nosotros mismos.
Podemos pensar que también que esa esclavitud esta marcada de antemano, seguimos una ruta determinada, un camino y no podemos salirnos de él, somos granos de trigo que vamos en canjilones de un lugar a otro, de un tiempo a otro, con sólo la posibilidad de construir el presente, poniendo losetas que servirán para dar el siguiente paso, para avanzar en un camino ya establecido. Sólo tenemos el margen de un paso, la dirección esta dada.
Si mirásemos atrás, veríamos el sinuoso trazado de nuestras vidas. Mirar hacía atrás nos distrae, nos pierde. No volver la cabeza, para consolarnos con un pasado que nos eleva artificialmente. Sólo adelante, queremos ir al futuro. Un hombre sin pasado, una casa sin pilares, un árbol sin raíces...
No olvidemos de donde venimos, es nuestra referencia para crecer, debemos saber que está allí, pero no debe ser nuestro centro de gravedad. Nuestro punto de equilibrio se mueve, se transforma, lo podemos dirigir, si, podemos hacerlo.
Pero es hoy, no mañana o ayer, sino hoy, cuando debemos templar el paso, construir nuestra vida, tomando aquellas decisiones que orientarán nuestro devenir. ¿Quieres realmente dirigir tu vida? ¿Sabes realmente donde quieres estar mañana? ¿Estás hoy donde deseaste ir ayer?
El mañana es hoy, el hoy mañana, será el ayer. Haz lo que tengas que hacer, lo que debas hacer, pero hazlo hoy.
Toma hoy las decisiones que van a darte la felicidad mañana, aunque puedan parecer dolorosas. Cuando tienes claro el qué, el porqué no importa, y el como ya vendrá. Lo importante, es el cuando.
Ahora es el momento. Ahora sale el Sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario