El año 2012 me deja, nos deja, en otro lugar, más lejos, o más cerca, depende del lugar donde miremos, si hacía atrás o hacía adelante, buscando nuevos desiertos que atravesar. He tenido suerte de seguir trabajando, de no tener ningún problema relevante en mi pequeña familia numerosa, y de salud, pues si no entramos en detalles, bien, para que decir otra cosa, viendo el patio.
De una cosa estoy seguro, no me encuentro en el mismo sitio que hace doce, veinticuatro o treinta y seis meses. A veces, cuando vuelvo la cabeza, se me llena de sensaciones parecidas a la melancolía. Entonces, prefiero pensar en donde quiero estar dentro de doce, treinta y seis, o cincuenta y dos.... horas.
Bueno, 31 de diciembre, y lo que toca es desear que el 2013, con sus trescientos sesenta y cinco días y noches, sea próspero en aventuras, alegrías, en éxitos y por que no, algún fracaso; son necesarios para no perder la perspectiva respecto al mundo. Un tropezón sin caerse, son tres pasos adelante...
En definitiva, otro año más que arrancamos a este jodido mundo, y estamos aquí para contarlo, Aleluya ¡¡¡
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